Este si que fue un tanto raro.
Venía con mi viejo y con Machu (mi jermu) en el auto. Por la avenida tranquilos, estabamos saliendo del centro. Lo curioso es que los tres estábamos adelante y nadie iba en el asiento trasero.
De repente el auto, de un momento al otro, se convirtió en una silla de jardín. Era un tipo de silla que siempre hubo en mi casa de Bella Vista, mezcla de caño y tela. El viejo estaba sentado agarrado del posa brazos (volante) y nosotros arriba de el. En eso, tira del volante y salimos dispadados al cielo, tomando una altura mas que considerable. Machu cagada hasta el pecho, me agarraba del brazo para sentirse un poco mas segura. Yo, mientras tanto, me reía y disfrutaba del vuelo, creyendo que el que manejaba sabía lo que hacía.
Duró muy poco, como siempre, y enseguida comenzamos a bajar en picada. La silla venía totalmente de frente para con el piso y cuando estábamos por llegar, el comandante tira del volante para arriba y endeza la nave, que cae lentamente sobre el pasto.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario